Corte alemana mandó comparecer a H&K por venta ilegal de armas usadas en la Noche de Iguala

La empresa alemana Heckler&Koch (H&K) deberá comparecer ante el Tribunal de Stuttgart el próximo 15 de mayo por la exportación ilegal de armas a , armas que entre otros lugares, fueron usadas durante la Noche de Iguala.

Desde abril de 2010, el pacifista Jürgen Grässlin presentó una denuncia contra la empresa por la exportación ilegal de armas a México, derivado de ello, una empleada y cinco ex trabajadores deberán explicar su papel en dicha operación.

Entre 2006 y 2009, miles de fusiles de asalto G36 de la firma, a cuatro estados mexicanos donde nunca hubieran podido llegar debido a que el gobierno alemán no otorgaron autorización por las violaciones a los derechos humanos en esas regiones.

Se trata de 4 mil 796 de las 9 mil 652 armas largas suministradas a México en total, llegaron directamente a , , y . No sólo llegaron las armas, también entrenaron a miembros del Ejército mexicano en Guerrero y otras entidades restringidas por Alemania; y aunque el fiscal alemán se resistió a profundizar en la investigación, periodistas y activistas motraron con reportajes, documentales y fotos el paradero de la G36 y las letales consecuencias.

La razón principal por la que el fiscal no pudo hacer más caso omiso, fue cuando periodistas y acompañantes de familiares de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa detectaron que en el ataque de Iguala los policías utilizaron las armas.

“Más de un año y muchas publicaciones después de ese 26 de septiembre de 2014 la procuraduría acusó formalmente a la empresa ante el juez. Tardó dos años y medio más hasta que iniciara el juicio”, señaló Artemis Morales en un artículo publicado en La Jornada.

En el caso también está involucrado el general Humberto Alfonso Guillermo Aguilar, de la Sedena, quien junto con informante, testigo principal en el juicio contra H&K, falsificó documentos para simular el paradero de las armas. No lo hizo gratis, el generl recibió 25 dólares por cada una de las G36 que se compró.

“Hay índices serios que una de estas armas lesionó a Aldo Gutiérrez Solano”, estudiante de Ayotzinapa que recibió un disparo en la cabeza que destruyó el 65 por ciento de su cerebro y lo dejó en estado vegetativo, dice la Morales.

“También el policía que se encuentra encarcelado por la tortura y asesinato del estudiante Julio Cesár Mondragón portaba una G36. De las armas encontradas en la comisaría de la policía en Iguala, que fueron 38, por lo menos siete policías las utilizaron en el ataque; por las deficiencias en las investigaciones no sabemos qué daños ocasionaron”.

Vía La Jornada.