Enseñan a sordos a leer y escribir

6 de enero a las 13:57 456
Texto: Alexis Ortiz
Fotos: Miguel Ángel Carmona
 
A Marco Antonio Rodríguez le cambió la vida cuando, a petición de un amigo, organizó un curso de lengua de señas. El investigador de la Universidad Veracruzana (UV) recuerda cómo una niña sorda le jalaba la falda a su mamá durante las clases; la pequeña no entendía por qué había juegos, actividades, movimiento y risas en el salón.

“He pasado años de frustración, y mi niña también, porque no tengo manera de explicarle el mundo”, le dijo la madre al maestro Marco Antonio. A partir de ese momento, se dio cuenta de la falta de acciones para atender a las personas con discapacidad auditiva.

Tiempo después el experto en pedagogía creó ALAS, una página en Internet donde los niños y niñas no oyentes pueden estudiar la lengua de señas, además de aprender a leer y escribir a través de juegos, ejercicios y cuentos.

“Hay mucho trabajo en lengua de señas, pero muy pocos avances en la enseñanza del español, así como en las herramientas de la lectura y la escritura. Entonces las personas con discapacidad auditiva no podrán tener acceso a muchas facetas de la cultura, principalmente aquellas relacionadas con la información impresa”, explica Marco Antonio.

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ALAS tiene registrados a 500 usuarios actualmente. El programa está dividido en seis secciones: vocabulario, verbos, alfabeto y números, enunciados, juegos y cuentos. Alumnos, profesores y padres de familia son quienes se han animado a probar la plataforma, la cual tiene un costo de mil pesos al año para acceder a todos los contenidos.

“El programa gira en torno a las tecnologías de la información y la comunicación, entonces se puede utilizar en la casa y en la escuela. También los materiales están pensados de manera lúdica: el niño juega y se entretiene mientras aprende”, agrega el maestro.

Esta iniciativa surgió para atender a un sector “invisible” de la sociedad, asegura el equipo de ALAS. Así llaman a los 2.4 millones de mexicanos sordos que habitan el país, según la última Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica del Inegi.

Sin embargo, el proyecto está enfocado específicamente en los 84 mil 957 menores de 14 años, quienes estudian preescolar, primaria y secundaria.

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“Los materiales también sirven para adultos, pero por sus características son hechos para menores. Ya en una segunda etapa esperamos agregar material para personas mayores, aunque ya hemos tenido casos de éxito con jóvenes de preparatoria e incluso personas de 40 o 50 años”, señala Marco Antonio.

Crear ALAS no ha sido una tarea fácil. Para mantener la plataforma se requiere la colaboración de expertos en diseño instruccional, diseño gráfico, medios audiovisuales, programación, lingüística, pedagogía, psicología e incluso personas sordas para dar el visto bueno a todos los contenidos.

En total, son 15 personas de la Universidad Veracruzana quienes ayudan al maestro Marco Antonio a realizar el proyecto, aunque todos lo hacen en sus tiempos libres porque la falta de recursos les impide recibir un sueldo por realizar este trabajo.

La única opción de financiamiento de ALAS, desde su inicio hace tres años, provino de unas becas otorgadas por el gobierno municipal de Xalapa a cien personas sordas para darles acceso al programa.

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Asimismo, el proyecto fue uno de los finalistas del Premio Nacional Innovación Tecnológica para la Inclusión Social, organizado por la antigua Secretaría de Desarrollo Social, pero los integrantes del equipo nunca recibieron el apoyo económico prometido:

“En esa ocasión el antiguo secretario de Sedesol prometió apoyar a los cinco proyectos finalistas del concurso, pero luego sucedió lo de los terremotos del 2017 y nos quedamos esperando. También tuvimos acercamiento con la Secretaría de Educación Pública; Incluso hubo unas juntas, pero al final tampoco nos dijeron nada”.

A pesar de esto, Marco Antonio y el resto de su equipo no caen en desánimo y esperan recibir más apoyo del próximo gobierno:

“Si se abre un programa de becas para niños con discapacidades, ojalá se puedan inscribir varios pequeños al programa. Eso nos ayudaría a obtener recursos para empezar a cubrir los contenidos de la educación básica”.
 

Una vida con significado

Quienes forman parte de esta iniciativa desde el inicio recuerdan entre risas el modelo más rústico de ALAS: un cd-diccionario donde se grabaron 500 palabras ilustradas con fotografías. Pero no pasó mucho tiempo y el equipo se dio cuenta de que el aprendizaje de un idioma no se basa en memorizar, sino en entender.

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“En la segunda versión el vocabulario está hecho con palabras más usuales y próximas, por ejemplo, ‘casa’, ‘familia’, ‘escuela’; es un campo semántico más cercano y todo está reforzado con fotografías para dar un contexto real y también se explica con la lengua de señas mexicana”, señala Ismael Antonio Suárez, experto en lingüística y diseño instruccional.

Hasta ahora, profesores de 50 escuelas de Xalapa y el puerto de Veracruz han sido capacitados para usar ALAS. Esto ha sido posible gracias a la organización de talleres en la Universidad Veracruzana o sedes alternas, y en los cuales los creadores del sistema enseñan a los maestros a utilizarlo.

Con esto se pretende disminuir el nivel de deserción escolar de las personas sordas, generado, entre otras cosas, por la falta de maestros capacitados en educación especial. Según el Inegi, el 36 por ciento de los alumnos no oyentes menores de 14 años han abandonado la escuela.

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Además de esos talleres con profesores, el equipo de ALAS organiza clases especiales con niños sordos para mejorar los contenidos constantemente.

“La primera versión beta se probó en dos centros de atención múltiple (CAM), una primaria y la Biblioteca Vasconcelos en la CDMX. Con esas experiencias probamos si realmente los niños aprendían y logramos un rediseño más fino”, comparte Ismael Suárez.

También calificó como pobre los intentos por educar a los niños y niñas con sordera, pues se les limita a aprender la lengua de señas y se les obstruye la enseñanza del español.

Para conseguir ayudar a los niños y niñas en su proceso de alfabetización, Ismael Suárez considera necesario enfrentarlos a contenidos cada vez más complicados: “Por ahora nuestras lecturas son cortas, de entre seis y ocho palabras. Una complejización sería incluir textos más largos y construcción de oraciones con artículos, sustantivos, verbos, objeto directo e indirecto”.
 

Contra las resistencias

El CAM 29, de Xalapa, es una de las instituciones donde ALAS ha sido implementado. Ahí han asistido 35 alumnos, de 25 escuelas diferentes, para utilizar la plataforma.

Pablo Lezama, director de ese centro educativo, explica que durante el tiempo en el que han puesto en marcha el programa también han vivido experiencias negativas, pues algunos padres no dejan a sus hijos usar el sistema:

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“Hay dos argumentos: el doctor, después de colocarle el implante a las personas sordas, les prohíbe aprender la lengua de señas para desarrollar su audición. Y en otros casos los papás creen que si el alumno aprende lengua de señas, ya no va a hablar”.

Una solución a ese problema han sido las clases especiales donde los niños y sus padres utilizan la plataforma al mismo tiempo.

“Tuvimos el apoyo de algunos papás y eso nos ayudó mucho, porque sus hijos utilizaran la plataforma y en cuestión de meses algunos comenzaron a escribir y leer. Ahí obtuvimos las evidencias necesarias para demostrar  que ALAS sí funciona”, expresa Pablo Lezama.

El experto en pedagogía recomienda a los menores con sordera utilizar la plataforma durante dos ciclos escolares, pero aclara que el programa sirve para una iniciación en la lectura y escritura:

“En años posteriores el alumno debe complementar con otros materiales para lograr aprender el español. Lamentablemente en eso sí estamos muy rezagados”.

El equipo de ALAS ha seguido un camino complicado para mantener la plataforma. La falta de recursos económicos ha sido el principal inconveniente, pues ni cuando el gobierno prometió ayudarlos recibieron dinero para continuar mejorando el sistema.

A pesar de esto, Marco Antonio Rodríguez, tiene claro sus próximos objetivos: “Que nuestro programa pueda ser utilizado en más países de América Latina y de habla hispana. Por el momento estamos en esa búsqueda de que los gobiernos de los estados y el Federal contribuyan a nuestro desarrollo, promoviendo el uso de ALAS en los sistemas educativos”.

fuente: El Universal