Ideologías y militantes dejados de lado por la búsqueda del poder

Una importante y profunda “operación cicatriz” es la que tendrán que hacer todos los partidos políticos una vez concluido el proceso electoral 2018.

Y es que a las disputas naturales por el poder se le han ido sumando otras, producto de las coaliciones y acuerdos con fuerzas políticas contrarias a la ideología de cada organización.

Esto puede verse en todos y cada uno de los contendientes, incluidos aquellos que optaron por buscar un puesto por la vía independiente al no lograrlo en sus partidos de origen.

Sin embargo por varias razones lo anteriormente dicho ha resultado especialmente visible en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), siendo el de uno de los casos más sonados a últimas fechas.

No todos han elevado la protesta, buscando con ello alinearse a una disciplina en favor de causar la menor cantidad de problemas a la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, otros han considerado necesario denunciar lo que consideran violaciones a los estatutos y hacerse presentes de forma mediática, ya que desde su punto de vista no deben permitirse este tipo de situaciones al interior de un partido político que nació precisamente en contra de lo que ahora parece repetir.

Poco más de cuatro meses son los que restan para que se lleve a cabo el proceso electoral y se den a conocer los resultados de una contienda que no parece fácil y que augura los consabidos conflictos post electorales.

Además por lo anteriormente dicho habrá de darse seguramente una buena cantidad de conflictos al interior de cada organización política que tendrá también que sanar las heridas causadas por el pragmatismo, es decir el hecho de buscar el poder a costa incluso de ir en contra de sus propios militantes.

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