Sigue sin existir política pública de fomento al campo: agricultores

8 de agosto a las 00:14 3,582

Ciudad de México. A casi un mes del segundo informe de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, “prácticamente no existe política pública de fomento al campo, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural -Sader- es un cadáver insepulto, las importaciones agropecuarias de alimentos y materias primas crecen de manera importante y México se ha convertido en una tienda receptora de granos básicos viejos y bajos en calidad alimenticia, pues compra a Estados Unidos maíz transgénico y frijol rezagado, hasta con un año en almacenamiento.”

Lo anterior fue planteado por dirigentes de pequeños agricultores agrupados en el movimiento campesino El Campo es de Todos, el Congreso Agrario Permanente (CAP), la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario, el ex rector de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), Sergio Barrales y la investigadora de a UACh, Rita Schwentesius.

Aseguraron que en México ya no hay desarrollo rural y con el T-MEC se enfrenta a los productores del sector social de forma desigual a sus pares de Estados Unidos y Canadá.

“Pareciera que la historia se repite, recién entro en vigor el tratado conocido como T-MEC y las condiciones generales del país, están en una situación inaceptable, la economía se contrae y nos estamos acercando a una década pérdida”, consideró Isidro Pedraza Chávez, presidente de la Unidad de la Fuerza Indígena y Campesina (UFIC).

Remarcó que hasta antes de entrar en vigor el T-MEC, en el primer semestre del 2020, las importaciones de granos y oleaginosas acumuladas en ese período sumaron 17.23 millones de toneladas, lo que representa un alza de 4.6 por ciento, contra las 16.47 millones de toneladas que se importaron en el mismo periodo de 2019.

El gobierno desembolsó 4 mil 600.4 millones de dólares lo que representó un alza de 4.2 por ciento con respecto a lo que se gastaron en el mismo lapso de 2019 cuando pagaron 4 mil 414.6 millones de pesos.

Ante este panorama, el dirigente de la UFIC, urgió al gobierno a l”a creación de un consejo nacional alimentario, como organismo de opinión e interlocución de organizaciones de productores del sector social, privado y público para diseñar políticas públicas que garanticen la soberanía y autosuficiencia alimentaria”.

En el foro virtual denominado Perspectivas del Campo, Luis Gómez Garay, dirigente de la UGOCP, señaló que “la formula globalizadora, mantiene a los campesinos como meros proveedores de materia prima barata (la parte más barata de las cadenas de valor) y los excluyen de los procesos subsecuentes de integración de valor de la cadena productiva”.

Aseguró que “en esta fórmula los campesinos y las comunidades rurales se mantienen en pobreza perpetua, dependientes de las dádivas gubernamentales que invariablemente se orientan al consumo, mientras los vastos recursos productivos de regiones completas se pierden frente a la desleal competencia y las importaciones agroalimentarias que derriban la rentabilidad de los sistemas de producción agropecuaria ante la pérdida de los mercados internos. Más aún se pretende hacer pasar como política de fomento productivo al campo, la distribución masiva de subsidios al consumo y sin embargo las organizaciones consideramos que es tiempo de recomponer el campo”.

Para la investigadora Schwentesius, “en México ya no se habla de desarrollo rural pues éste actualmente está vinculado al bienestar pues el gobierno no quiere hablar de desarrollo rural pese a su importancia”.

Barrales, aseguró que la agricultura es una actividad que genera riqueza, algunos consideran que extraer petróleo o la actividad minera es riqueza, no es así, pues el agricultor tiene la facultad de transformar la energía solar en fríjol, maíz y estos productos entran al mercado y generan dinero.

Criticó a quienes piden tecnificar al campo pues de ser así se dejaría mano de obra sin trabajo. “México es de forma importante dependiente de oleaginosas y cereales de Estados Unidos. La soya es transgénica y está asociada al uso de glifosato. Sader ya reconoce que en este año se importarán 18 millones de toneladas de maíz porque no hace algo para disminuir estas compras a la Unión Americana”.

En el caso de fríjol, dijo que “el mexicano disminuyó su consumo so pretexto de que provoca diabetes, pero eso sí, somos importadores de esta leguminosa porque es más barato aunque tenga un año de atraso en su comercialización y pérdida severa de nutrientes como lo demostró el INIFAP”.

Octavio Jurado Juárez, director ejecutivo de la AMSDA, opinó que el T-MEC solo impone más medidas restrictivas que propositivas.

Dijo que “han solicitado al gobierno revisar las condiciones de importación de granos, particularmente maíz, porque los precios están bajos, los apoyos de Donald Trump al productor de 50 mil millones de dólares, por pérdida de mercado, ha facilitado a los agricultores estadounidenses vender a bajos costos incluso por abajo del que se le paga a un productor mexicano, temática que conoce el secretario Víctor Villalobos, en un encuentro con sus homólogos de Estados Unidos y Canadá a fin de evitar peleas por los precios”.

Fuente: La Jornada

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